Made In Korea (2026)
Finalmente llegó el día del estreno de Made In Korea, uno de los minidramas que más esperaba, principalmente para volver a ver al Alain Delon coreano - así es como lo llama la agente de policía que sale en el drama- y es que realmente hay planos en los que Jung Woo Sung tiene un aire a Alain Delon.
Cuando se anunció el título y se confirmó a los dos dioses coreanos que serían los protagonistas del minidrama, me vino el pensamiento calenturiento de que era totalmente acertado que llevara por título Made In Korea ya que Jung Woo Sung y Hyun Bin eran los cabezas de cartel, sin dejar de mencionar a Woo Do Hwan.
Una vez vistos los 6 episodios puedo afirmar que a parte de la innegable belleza, el trabajo interpretativo de los tres es brillante, y debo reconocer que Hyun Bin como agente de la KCIA, Baek Ki-tae, está sublime en este papel. Me ha resarcido de lo último que había visto de él donde lo noté ausente, me refiero a su trabajo en Harbin y en el que también sale Jung Woo Sung con un pequeño papel.
Hyun Bin afirmó recientemente que para él la grabación de Harbin le resultó muy dura porque acababa de ser padre de su primer hijo y no quería perderse esas primeras semanas de vida del pequeño. Puede que esta situación personal se haya visto reflejada en su trabajo como Ahn Jung Geun en Harbin.
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En el caso de Jung Woo Sung, debo confesar que esperaba mucho más de él, sobre todo después de tener tan presente el maravilloso papel que hace de artista sordo en Tell Me That You Love Me donde dejó el listón muy alto. Y no es porque en Made In Korea haga una mala interpretación, es por los rasgos característicos del personaje que interpreta que, como espectador, debemos saber entender correctamente, y en este caso se trata de esa risa nerviosa que le sale al fiscal Jang Gun-yeong en ciertos momentos, a modo de defensa ante situaciones que siente como una amenaza, o esas reacciones cómicas en momentos de peligro mostrándonos lo poco acostumbrado que está a ellas. Si a eso le sumamos las muchas escenas que comparten el agente de la KCIA y el fiscal antidroga, se hace más evidente lo sublime que está Hyun Bin.
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Por último destacar a Woo Do Hwan, para mi será siempre "el espada inquebrantable" de The King: Eternal Monarch. Con un breve papel donde interpreta al hermano pequeño del agente Baek hace una magnífica interpretación que sabe a poco y con la que nos quedamos con ganas de saber más de esa relación de hermanos.
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Dicho esto, la historia que nos cuenta es muy interesante, con un mensaje en segundo plano que nos lo van inoculando en cada episodio, y es la cantidad de gente querida que se lleva la maldita droga. Pero no sólo por tomarla si no también el negocio millonario que supone.
Made In Korea cuenta la lucha personal que tiene el fiscal Jang para eliminar el narcotráfico en Corea. Durante su investigación para armar un caso de narcotráfico descubre que la KCIA y altos cargos de la Casa Azul están implicados en el tráfico de metanfetamina. A pesar de ser consciente que la implicación en el tráfico de droga de esta violenta agencia de inteligencia es mucho mayor de lo que se imaginaba no cesa en su empeño para terminar con el narcotráfico en el país.
El marco histórico en el que se sustenta el drama son los convulsos años 70. Corea se encontraba gobernada bajo el férreo brazo militar de Park Chung-hee. La KCIA, los actuales servicios de inteligencia de Corea del Sur, fue creada en 1961 con el asesoramiento de la CIA estadounidense y exprofeso para sustentar el régimen militar de Park. Históricamente se ha descrito la KCIA como una organización corrupta y cruel creada para mantener a Park Chung-hee en el poder, aunque nunca se ha demostrado que su gobierno tuviera implicaciones con el narcotráfico.
Este contexto, tan actual estos días con la detención por narcotráfico del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, nos sirve a los occidentales para hacernos una idea de los tiempos que se estaban viviendo en la sociedad coreana de entonces.
Con ese marco nos situamos en Busan, ciudad costera de Corea, allí encontramos a Baek Ki-tae, agente de la KCIA y aspirante a capo de la droga de origen zainichi que ha tenido que pelear por todo, sabe lo que es no tener nada, y no duda en hacer lo que sea para acumular dinero y poder para él y sus hermanos.
Enfrente de Ki-tae y dispuesto a destruir sus sueños está el fiscal Jang Gun-yeong, conocedor en carne propia y desde su más tierna adolescencia de los horrores irreversibles de la droga. El fiscal Jang goza de fama de incorruptible, se toma como algo personal la cruzada para eliminar la droga del país, hasta tales límites que no ve que es la lucha de David contra Goliat, pero a diferencia de la historia bíblica, el gigante no es derrotado. Porque cuando un negocio, de lo que sea, genera tantos millones de beneficio y te puede proporcionar mucho poder, hasta el más integro se corrompe y es difícil que un simple fiscal pueda cambiar algo.
Este es un ejemplo de aquellos dramas en los que cada aspecto está muy cuidado y cada persona implicada en este proyecto ha aportado con esmero y profesionalidad su granito de arena. Y lo digo porque es una verdadera gozada ver los episodios con esa atmósefera humeante, donde se han gastado gran parte del presupuesto en tabaco y licor, realzando esa estética a lo cine negro, de luces y sombras, blancos y negros, con una progresiva introducción de los grises, para finalmente ir hacia el color -la última escena es un fantástico ejemplo de esto-, y esos encuadres a veces imposibles donde denotan la dureza de ciertos lugares, como el cuartel general de la KCIA todo de hormigón, tanto dentro como fuera, y esa voz en off con las reflexiones de los protagonistas, a veces bajo la lluvia, a veces fumando y con una copa en la mano, y ambos convenciéndonos (a nosotros los espectadores), que su postura es totalmente lícita.
Vale la pena también, mencionar la música, a base de saxo, piano, todo muy jazzístico. Menos la pieza que suena cuando aparece el director de la KCIA en su inmenso despacho. "Inhale The Throne" es una composición moderna de Cho Young-wook que incorpora elementos de Johan Sebastian Bach y transmite toda la majestuosidad y grandiosidad del espacio y el poder y la impunidad que conlleva ese cargo.
Made In Korea es un minidrama muy cuidado en todos los aspectos, y por ello no me sorprendería que recibiera algún premio en los próximos Baeksang Arts Awards.

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