The Apartment Job (2026): una pandilla de gánsteres, una falsa familia y unas elecciones a presidente de la comunidad
Reconozco que el primer episodio de The Apartment Job no terminó de convencerme. Me pareció que presentaba demasiadas cosas y personajes y no acababa de tener claro hacia dónde quería llevarme la historia. Sin embargo, el segundo episodio cambió bastante mi impresión y, a partir de ahí, la serie me ha resultado cada vez más entretenida.
La premisa, desde luego, es bastante original. Park Hae-kang (Ji Sung), antiguo jefe de la banda Oasis, necesita conseguir una enorme cantidad de dinero y descubre que en un complejo de apartamentos hay un fondo de reserva millonario. Podría haber pensado en robar un banco, un casino o cualquier otro objetivo más habitual en una historia de gánsteres, pero no. Su plan consiste en convertirse en presidente de la comunidad de vecinos para poder hacerse con el dinero.
Y aquí es donde empieza lo divertido.
Para conseguirlo necesita aparentar ser un respetable hombre de familia y crea una familia falsa formada por su esposa, sus hijos y su abuelo. Una idea disparatada que funciona especialmente bien gracias al grupo de actores que la interpreta. El pequeño Gyeong-buk es adorable y, además, se convierte en el mayor fan de sus falsos padres. Me ha encantado este personaje, precisamente porque aporta una dosis de ternura dentro de una historia protagonizada por antiguos pandilleros.
Kang Ha-ri (Ha Yoon-kyung), la falsa esposa, también me ha sorprendido. Graduada en Derecho y aspirante a convertirse en abogada, acepta participar en el engaño por dinero y termina completamente metida en la trama. Ha Yoon-kyung está estupenda y creo que es uno de los grandes descubrimientos de la serie. Me ha gustado especialmente cómo va ganando peso a medida que avanza la historia.
La relación entre los protagonistas me ha recordado en algunos momentos a My Sweet Mobster, con esos gánsteres de buen corazón que, pese a su pasado criminal, están muy lejos de ser los tipos peligrosos que uno esperaría encontrar en una banda. En The Apartment Job ocurre algo parecido: tenemos a una pandilla de delincuentes que, en el fondo, tienen bastante más corazón que muchos de los personajes supuestamente respetables que los rodean.
Y hablando de personajes que me han sorprendido, tengo que mencionar a la vecina Jang Suk-jin, interpretada por Moon So-ri. Al principio aparece como rival de Hae-kang en las elecciones de la comunidad, una vecina entrometida que parece estar pendiente de todo lo que sucede en el edificio. Sin embargo, poco a poco su personaje va adquiriendo mucha más importancia y termina convirtiéndose en una pieza fundamental de la historia.
De hecho, creo que Moon So-ri termina robando protagonismo en más de una ocasión.
También tenemos al gran villano de la historia, Lee Chung-won (Park Byung-eun), presidente de la constructora Taesan y propietario del ático del edificio. Y aquí no hay demasiados matices: es malo, malísimo. Es la némesis perfecta, el enemigo al que nuestros protagonistas tienen que enfrentarse, ese villano clásico que parece disfrutar haciendo el mal. Una especie de Joker de Batman, salvando las distancias, porque si Hae-kang es nuestro antihéroe, Chung-won es claramente el villano que se interpone en su camino.
Pero si hay un actor que no podía faltar en esta reseña es Kim Won-hae, que interpreta a Lagartija, el falso abuelo de la familia. Este hombre es uno de esos magníficos actores secundarios que aparecen una y otra vez en los dramas coreanos y que, simplemente, siempre están bien. No importa si la historia es cómica o dramática: Kim Won-hae nunca baja el listón.
Aquí vuelve a demostrarlo. Su personaje aporta buena parte de la comicidad de la serie, pero es un actor al que tengo grabado especialmente por su interpretación en Chocolate, donde daba vida al médico de un hospital de cuidados paliativos. Allí ofrecía una interpretación delicada, contenida y cargada de sentimiento. Verlo ahora en un registro completamente diferente vuelve a demostrar su enorme versatilidad.
Una de las cosas que más me ha gustado de The Apartment Job es precisamente esa combinación de delincuentes, vecinos, elecciones comunitarias, corrupción y situaciones absurdas. La serie consigue convertir algo tan poco emocionante, en principio, como unas elecciones a presidente de una comunidad de propietarios en el escenario de una historia de robos y conspiraciones.
Además, detrás de todo el engaño inicial aparece una trama de corrupción mucho más grande. Lo que comienza como un plan para robar el fondo de reserva del edificio acaba convirtiéndose en una lucha contra quienes llevan años aprovechándose del dinero de los vecinos. Y, casi sin darse cuenta, Hae-kang y su peculiar familia falsa terminan pasando de querer quedarse con el dinero a intentar recuperarlo y hacer justicia.
En este sentido, me ha gustado la evolución de Hae-kang. Es un antiguo jefe de una banda criminal, pero también es alguien que siente una enorme lealtad hacia las personas que considera su familia. Ji Sung está muy cómodo en este papel y consigue combinar perfectamente la faceta de gánster con la parte más cómica y entrañable del personaje.
Pero no todo me ha convencido.
En el episodio 10 he notado un bajón. La historia pierde parte de la frescura que tenía al principio y el tramo final tampoco me ha parecido especialmente original. El desenlace cumple con lo que se espera de una serie de estas características, pero es bastante convencional y, sinceramente, no creo que vaya a ser un final que recuerde durante mucho tiempo.
Al menos nos hemos librado de la boda final.
Y después de acompañar durante doce episodios a estos gánsteres de buen corazón, el destino de la pandilla acaba siendo casi inevitable: dejan atrás la mafia y terminan trabajando en asesoría legal. No deja de tener cierta gracia que unos antiguos delincuentes terminen utilizando sus habilidades para ayudar a los demás dentro de la legalidad.
En definitiva, The Apartment Job me ha parecido un minidrama muy entretenido y divertido. No es una serie perfecta y creo que podría haber aprovechado mejor su tramo final, pero tiene una premisa original, un reparto estupendo y un grupo de personajes que consiguen que quieras seguir viendo qué nuevo lío van a montar.
Quizá no sea un drama que vaya a quedar para el recuerdo, pero sí uno de esos que se disfrutan mientras se están viendo. Y, a veces, eso es más que suficiente.

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