We Are All Trying Here (2026)

poster kdrama We Are All Trying Here (2026)

Hay dramas que entretienen, otros que emocionan y algunos que consiguen hacerte reflexionar sobre tu propia vida. We Are All Trying Here pertenece a esta última categoría. Es una serie que habla de los sueños, del fracaso, de la creación artística, de la necesidad de ser comprendidos y, sobre todo, de esas personas que aparecen en nuestra vida cuando más las necesitamos.

El protagonista, Hwang Dong Man, es un director que lleva años intentando debutar sin éxito. Muchos en su situación habrían abandonado hace tiempo, pero él se niega a rendirse. Es un personaje soñador y con un mundo interior extraordinariamente rico, compagina dos trabajos más con su sueño de debutar como director de cine. Ve la realidad como si estuviera rodando una película constantemente; interpreta el día a día a través de escenas, encuadres e imágenes vívidas que solo existen en su imaginación. Esa forma tan particular de mirar el mundo lo convierte en alguien fascinante, pero también en una persona difícil de comprender para quienes le rodean. El resto de compañeros de promoción autodenominados el "Club de los 8" ya han debutado hace años y eso le provoca envidía y duras críticas hacia sus películas.

Su contrapunto es su hermano, un hombre que en otro tiempo soñó con ser poeta. Sin embargo, la vida lo llevó por otro camino y ahora trabaja como soldador para poder sobrevivir. Es un personaje marcado por la frustración, el alcohol y una profunda tristeza desde que perdió el contacto con su hija, que lo ha llevado a intentar quitarse la vida en más de una ocasión. La relación entre ambos hermanos es uno de los pilares emocionales de la serie y ofrece algunos de los momentos más conmovedores de toda la historia.

Junto a Dong Man encontramos a Byeon Eun Ah, una productora reservada y aparentemente fría. Su trabajo consiste en evaluar guiones con una sinceridad casi brutal, pero detrás de esa fachada se esconde una mujer con un talento innato para la escritura. Tiene la capacidad de detectar los problemas de una historia y mejorar cualquier guion que cae en sus manos. A medida que avanza la serie descubrimos que comparte con Dong Man mucho más de lo que parece a simple vista.

escena del kdrama We Are All Trying Here con Koo Kyo Hwang y Go Youn Jung

Uno de los aspectos que más me gustó desde los primeros episodios es cómo los protagonistas empiezan a darse cuenta de que quizá no son ellos los raros o los fracasados. Durante años han vivido sintiéndose fuera de lugar, incomprendidos por quienes les rodean. Sin embargo, poco a poco entienden que el problema no está necesariamente en ellos, sino en un entorno lleno de personas egoístas, competitivas y, en ocasiones, auténticas víboras. En medio de ese mundo hostil, ambos encuentran refugio el uno en el otro.

La serie utiliza una idea muy interesante: el llamado "reloj de las emociones", una herramienta que pone nombre a sentimientos que muchas veces somos incapaces de identificar. Gracias a este recurso, los personajes aprenden a comprenderse mejor a sí mismos y a los demás. Es una de esas ideas sencillas pero brillantes que terminan dando personalidad propia al drama.

Conforme avanzan los episodios se hace evidente que Dong Man y Eun Ah son una especie de salvación mutua. Son la "happy pill" del otro, la persona que aparece para recordarte que todavía merece la pena seguir adelante. Esta idea se vuelve especialmente poderosa en los momentos más difíciles de la historia, como cuando el hermano de Dong Man intenta suicidarse y él consigue llegar a tiempo para evitar la tragedia.

El episodio cinco fue, para mí, uno de los mejores de toda la serie. Los diálogos son simplemente magníficos. Hay una conversación sobre el amor que me pareció especialmente brillante. Los personajes explican que el amor no aparece en el reloj de las emociones porque no es una emoción en sí misma, sino un concepto que engloba muchas emociones diferentes. Es una reflexión sencilla pero muy inteligente.

Ese mismo episodio también profundiza en el llamado "Club de los 8", cuyos miembros terminan comprendiendo algo que llevaban tiempo ignorando: necesitan a Dong Man más de lo que creen. Aunque a menudo les resulta molesto, es la fuente de inspiración de la que todos beben. Sin él, muchas de sus ideas simplemente no existirían. Paralelamente, vemos cómo Eun Ah empieza a dar los primeros pasos para hacerle entender que siente algo por él. Y es imposible no sonreír cuando Dong Man se enfrenta al exnovio de Eun Ah y la describe como una joya preciosa. Son momentos que funcionan porque nacen de personajes muy bien construidos.

Otro de los grandes aciertos de la serie es cómo aborda el proceso creativo. En el episodio siete, por ejemplo, se resuelve una de las tramas más importantes: el guion de Dong Man finalmente sale adelante y, después de tantos años de lucha, tendrá la oportunidad de debutar como director gracias al apoyo de la productora Ko.

Sin embargo, la serie evita caer en el triunfalismo fácil. La productora Ko le recuerda una verdad incómoda pero necesaria: durante años ha criticado con ligereza a quienes ya habían conseguido debutar, sin comprender realmente las dificultades que implica sacar adelante un proyecto. Ahora le toca vivirlo en primera persona: las críticas, la presión, los obstáculos y la incertidumbre constante. Es un momento fantástico porque obliga al protagonista a madurar y a enfrentarse a la realidad de la profesión que tanto idealizaba.

También me encantó una escena protagonizada por el hermano de Dong Man en un restaurante. Allí expresa una idea que resume perfectamente uno de los temas centrales del drama: uno escribe porque quiere ser leído. Del mismo modo, uno hace cine porque quiere que sus películas sean vistas. Si tu deseo más íntimo no es compartir tu obra con los demás, entonces quizá no estás siendo completamente sincero contigo mismo. Es una reflexión sencilla, pero tremendamente poderosa para cualquiera que haya tenido inquietudes artísticas.

Aunque Dong Man y Eun Ah funcionan como eje central de la historia, We Are All Tryin Here es, en realidad, un drama coral. Los protagonistas sirven de enlace entre múltiples historias y personajes secundarios que enriquecen enormemente el conjunto. Además, cuenta con un reparto lleno de rostros conocidos para quienes seguimos habitualmente los dramas coreanos.

poster grupal del kdrama We Are All Trying Here (2026)

A la cabeza encontramos a Koo Kyo Hwan, a quien muchos recordarán por  la película Escape, junto a Lee Je Hoon, o el kdrama de 2021  D.P., por decir algunos de los muchos trabajos que ha hecho, y a Go Youn Jung, a quien recientemente vimos en Can This Love Be Translated? o en 2023 en Moving. Pero más allá de ellos, el drama está repleto de actores y actrices que aportan personalidad y profundidad a cada una de las tramas.

Por último, tengo que mencionar algo que rara vez hago: la introducción. Normalmente suelo saltarme las intros de los dramas después de uno o dos episodios. Sin embargo, con We Are All Tryin Here ocurrió algo muy poco habitual. Vi la introducción completa en todos y cada uno de los episodios. De hecho, solo me había pasado antes con Kingdom. Puede parecer un detalle menor, pero creo que dice mucho de la personalidad y el cuidado que desprende esta producción.

En definitiva, We Are All Tryin Here es un drama sobre personas imperfectas que simplemente están intentando salir adelante. Habla de sueños que se resisten a morir, de artistas que buscan su voz, de relaciones que sanan heridas y de la importancia de encontrar a alguien que te comprenda cuando el resto del mundo parece no hacerlo. Es una serie inteligente, emotiva, divertida cuando lo necesita y profundamente humana. Y, sobre todo, es una historia que recuerda que todos estamos intentándolo, aunque a veces sintamos que vamos completamente perdidos.

Para terminar os dejo con una canción de la OST del drama, hay varias que vale la pena escuchar, esta suena en la intro: 

Untitled 8 - Damons year


Por dramas como We Are All Trying Here me hice kdramalover.



By Jemmssi
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